Tener un oficio es el nuevo superpoder en 2026.

Cuando niño, casi todos mis compañeros de colegio eran hijos de obreros, de gente con oficios.

La jornada de mis padres, docentes, quedaba corta al lado de las mil horas que laburaban los otros papás.

Recuerdo días enteros jugando con maderas en la casa de Marcos, el hijo del carpintero, armando barcos, aviones, guitarras.

Una hermosa infancia.

Como la de miles cuando no nacíamos con un tik tok bajo el brazo.

Crecí también jugando sobre una mesa de alfombra. Fui nieto, hijo, sobrino y primo de vidrieros.

Yo también fui vidriero.

El olor aceitoso de la masilla es uno de los aromas más lindos que recuerdo. Luego la técnica, los avances, ahorrar tiempo, el silastic.

Mi viejo se jubiló al mismo tiempo que yo terminé el secundario. Abrimos una vidriería y arranqué a estudiar economía, porque era lo que había que hacer, estudiar. Abríamos el negocio a las 8, salíamos a colocar y repartir por las mañanas y por las tardes metía materias, así hasta recibirme.

Fa, que alegría la de mis viejos cuando me recibí. Y qué poco disfruté yo. Era más joven. No sabía que había que celebrar las pequeñas conquistas.

No sabía mucho de nada.

No sabía que unos años después vendría algo llamado IA y haría tambalear a todos los que trabajan con una computadora. Y levantaría a todos los que tienen un oficio.

Y cómo no lo sabía, ¿qué hice? Si, me metí a trabajar en marketing.

Me fue bien, no te voy a mentir. Trabajé con empresarios, gerentes, profesionales, políticos, lo que se te ocurra.

Dejé la vidriería. Dejé a mi viejo con todo eso y trabajé y viajé y viví cómo quise. Mierda si viajé.

Y cuando volví, el mundo era otro.

Había nacido un nuevo dios. El ChatGPT.

Pensábamos que las máquinas harían el trabajo manual y nosotros del otro. Nos equivocamos de lo lindo.

Y ahora no hay nadie aprendiendo el trabajo manual, ni la máquina, ni los jóvenes, ni nadie.

Si querés contratar gente de oficio, casi no hay. Y los pocos que hay, ya tienen trabajo de sobra.

Y no se si sabías, pero cada vez van a haber menos. La mitad de los trabajadores de oficio tienen más de 50 años. Otro tanto entre 30 y 50. No estamos entrenando a los nuevos, los que los van a reemplazar cuando se jubilen o estiren la pata.

Y esto para vos, que tenés entre 30 y 60, es una excelente noticia.

Ya ves que trabajo sobra. Lo que no te puede pasar es trabajar mil horas cómo los papás de mis amigos de la infancia, y no ganar lo suficiente. No hoy. No en Argentina.

Porque si eso te pasa, dejame decirte con total humildad que creo que la responsabilidad es tuya.

Hay más demanda que oferta.

Te lo digo cómo economista y cómo vidriero.

Y cuando hay más demanda que oferta, hay margen para cobrar más por el mismo trabajo.

¿Cuánto margen?

Depende de lo bien que hagas la tarea.

La tarea no es aprender el oficio, eso ya lo sabés.

La tarea es aprender a venderte mejor.

Y un vidriero-economista-publicistacreo que puede ayudarte mucho a descular esto.

Tengo una lista de correos, escribo todos los días.

Todos los días te mando un email con una clave para que ganes más haciendo lo que sabés hacer.

Odio Instagram. No vas a encontrar esa data ahí. La vas a encontrar solamente si te sumás a la lista de correo.

¿No te gusta recibir correos?

Entonces seguí de largo.

Mi mensaje no se va a perder entre el ruido y los bailecitos de las redes. Eso me lo prometí hace rato.

Estos son algunos de los asuntos de los correos que podrías recibir. Solo si te sumás, claro.

  • Acá estamos para trabajar, resolver y progresar

  • Tu primera vez

  • Imagen mental muy motivadora

  • Autoservicio

  • Mi opinión sobre los fardos de ropa

  • Cosas que te pasan por olvidar las bases

Recibís el primer correo hoy. Con ítems de aplicación inmediata para que comiences a mejorar tus ventas.

Apuntarte es simple. Darte de baja, también. 👆